Mujeres al agua! by César Villarroel
- HIPOTERMIA
- ENFERMEDAD DESCOMPRESIVA
- MENSTRUACION
- EMBARAZO
- LACTANCIA
- IMPLANTES MAMARIOS
Hoy, son cada vez más las mujeres que se aventuran en la práctica del buceo deportivo y es que parece que el medio acuático está hecho para ellas, existe una conexión, una energía que las envuelve, generando en ellas niveles más altos de conciencia, seguridad y superación.
Dueñas de una destreza, gracia y flexibilidad natural, las mujeres a la hora de bucear tienen más aptitudes que restricciones.
Los estudios respecto a estas restricciones no son muchos y la información disponible es mínima, sin embargo acá les van algunos datos:
HIPOTERMIA. En general, las mujeres suelen ser más friolentas que los hombres, sin embargo debemos considerar que tienen una mayor cantidad de grasa, con una baja conductividad térmica que conserva mejor el calor corporal, es decir que poseen una mayor termoregulación, lo que podría ser una gran ventaja si se bucea en aguas frías como las nuestras. Ahora, tomando en cuenta esto es lógico que tengan una mayor superficie de masa corporal lo que aumenta la pérdida del calor en el agua, por lo que predecir la incidencia del frío entre buceadores de diferentes sexos tiene un condicionamiento ligado más a la conformación de cada persona que a cualquier otra cosa. Lo que sí es seguro es que el aislamiento térmico femenino favorece la flotabilidad positiva, lo que facilita la horizontalidad del cuerpo, ya sea en superficie o en inmersión.
ENFERMEDAD DESCOMPRESIVA. La creencia de que las mujeres poseían una mayor susceptibilidad a este tipo de enfermedades proviene de los estudios que se hicieron en el programa norteamericano espacial y tienen que ver con sus efectos en altitud, por lo que no puede realizarse una comparación exacta entre la enfermedad descompresiva de la altitud con la del buceo.
Estudios recientes de inmersiones recreativas entre ambos sexos y sus índices de descompresión no han mostrado diferencias aparentes, además en este tipo de inmersiones los riesgos de contraer algún tipo de enfermedad relacionada es casi nula.
MENSTRUACION. En general, bucear durante este periodo no parece que sea problemático mientras que el ejercicio normal no aumente los síntomas y siempre que el ciclo no plantee molestias que afecten a la salud, ya que la retención de fluidos o la hinchazón de los tejidos podrían provocar malestares posteriores si se realizan buceos muy profundos o extensos en aguas muy frías.
En mujeres con síndromes premenstruales es recomendable ser extremadamente prudentes a la hora de realizar una inmersión, ya que este tipo de síndrome provoca efectos como la disminución de la vigilancia mental, irritabilidad, tensión o dolores de cabeza que pueden provocar alteraciones físicas y psíquicas.
Si lo anterior no es problema para nuestra buceadora, existe un dilema con respecto a los tiburones. ¿Atraeré a los tiburones buceando con mi periodo?
Naturalmente es como para preguntárselo, pero según los estudios realizados por el doctor en medicina, buzo y experto en tiburones, Eugenie Clark no existe peligro, ya que las secreciones menstruales son una combinación de sangre bemolizada (muerta), restos celulares y agua, por lo que es muy poco probable que algún tiburón se interese, sobre todo tomando en cuenta que para muchas especies esto resulta como un repelente natural.
EMBARAZO. Respecto a bucear durante el periodo de gestación debo decir que todos los estudios e investigaciones que se han hecho nos llevan a la conclusión de que la mujer embarazada no debe bucear, ya que hay razones de sobra que lo contraindican, tanto para la madre como para el feto.
Los efectos más considerables en la madre son las típicas molestias matinales, una mayor dilatación de los vasos sanguíneos y una elevada retención de líquidos entre otros síntomas.
En el caso del feto las cosas son más complejas, existen muchos factores asociados que lo ponen en riesgo vital, por lo que el buceo durante este periodo debe suspenderse.
Si el bebé ha nacido y el parto ha sido natural, en un plazo de cuatro semanas se puede retomar el buceo, pero si éste ha sido por cesárea hay que incluir en los cálculos la recuperación de la herida y el peso de nuestros equipos, por lo que es recomendable esperar unas seis semanas como mínimo.
Las mujeres que deseen bucear luego de su parto, deben seguir las pautas sugeridas para otros deportes y actividades físicas como chequeos médicos que aseguren un optimo estado de salud.
LACTANCIA. El nitrógeno absorbido en los tejidos del cuerpo es un componente del aire comprimido respirado, es un gas inerte y no juega ningún papel en el metabolismo del cuerpo. Después de un buceo, su eliminación ocurre rápidamente al finalizar la inmersión, pese a esto, pequeñas cantidades de nitrógeno podrían quedar en la leche materna sin que esto signifique algún tipo de riesgo para el recién nacido, por lo que no hay ninguna razón para una mujer que está amamantando deba evitar bucear, a excepción de que se presente alguna infección o inflamación del pecho.
IMPLANTES MAMARIOS. Generalmente son utilizados por razones cosméticas o en cirugías reconstructivas y suelen ser de silicona, de soluciones salinas o mixtas. En todos los casos existen formaciones de burbujas debido a la absorción de nitrógeno, provocando un aumento en su volumen, que normalmente no alcanza a dañar a los tejidos que las rodean, eliminándose de forma natural en un corto tiempo, dependiendo de la profundidad y duración del buceo. De todas maneras el menor cambio de volumen ocurre en los injertos salinos, ya que el nitrógeno es menos soluble en este tipo de soluciones, además su flotabilidad es neutra, a diferencia de las de silicona que es positiva y que varía según su volumen.
El evitar chalecos compensadores excesivamente ajustados puede disminuir el riego de una ruptura aunque es una situación muy poco frecuente. De todas maneras un entrenamiento apropiado y la observación de estos detalles ayudan a superar pequeños inconvenientes.
Estas restricciones, que se deben principalmente a la milagrosa condición de dar vida, no han sido nunca un impedimento para que a través de la historia las mujeres hayan escrito una página aparte en el desarrollo de distintas disciplinas del buceo.
Remontándonos al pasado, en Japón existen registros de más de 2.000 años de mujeres buceadoras o las “Amas”, quienes generación tras generación se han sumergido en busca de perlas, desarrollando una apnea fuera de serie en un mar bravo y con temperaturas bajísimas. Sometidas a condiciones similares en el extremo sur de Chile, las mujeres del pueblo indígena Kawésqar eran las exclusivas buceadoras de este grupo. Ellas buceaban desnudas en busca de recursos como erizos o choros, manteniéndose por horas sin protección alguna, desarrollando una resistencia y apnea digna de admiración.
Por otro lado y avanzando en el tiempo, mujeres como Audrey Mestre (1974-2002) considerada la mejor buceadora en la historia o Simone Cousteau, eje de todas las expediciones del Calipso, han dedicado su vida al mar desde distintos prismas, siendo ejemplos de superación, perseverancia y amor hacia el mar.
César Villarroel
November 3rd, 2010 at 15:18
Me sirvió mucho leer este artículo y los comentarios vertidos aquí. Suerte, nos vemos